

No se entiende el nombre de esta calle sin la presencia de dos elementos patrimoniales, uno aún presente y el otro ya desaparecido. Hablamos del Molino de Cantares, ya desaparecido, que permanece en el recuerdo gracias a los dibujos de «Pepe Marín» y algunas fotografías antiguas. Y el otro elemento, que aún permanece, aunque de manera ya soterrada es el paso de la «Acequia Gorda». Será gracias a esta acequia, que la zona tuviera una corriente importante de agua. Esa zona, con cierto desnivel, a veces contemplaba una «pequeña cascada», con chorros de agua, barranco abajo, de ahí el nombre por el que se conoce esta zona.



