Resenta una estructura sencilla y equilibrada. Su planta está organizada en una nave principal amplia, que conduce directamente hacia el presbiterio o zona del altar. El interior se cubre mediante bóvedas, sostenidas por gruesos muros y elementos de apoyo que aportan estabilidad al edificio.
La fachada exterior es sobria, con una portada de estilo barroco donde destacan los símbolos de los Reyes Católicos.
En conjunto, la construcción combina funcionalidad religiosa y elementos decorativos propios de la arquitectura de los siglos XVI al XVIII.