Una leyenda que cuenta cómo durante la Guerra de Granada, la reina Isabel I se refugió bajo unos laureles en La Zubia. Logró salvarse de ser apresada milagrosamente. Aunque el relato se fue adornando con el tiempo, y añadiendo o quitando datos, está inspirado en un episodio real, como fue la batalla de la Zubia, en la que los Reyes Católicos demostraron su poder. Mucho se ha estudiado sobre esta batalla, encontrando distintas versiones y aportando mucho para imaginar en esta leyenda, que si se refugió en unos laureles o una casa, sobre la dimensión del conflicto, escaramuza o batalla, el motivo real por el que vino, que si a contemplar la ciudad de la Alhambra, o para estudiar como rematar el asedio a Granada que se estaba alargando… pero lo que es evidente y sin lugar a dudas, es que tras dicha batalla, la reina procedió a construir el convento con su iglesia en el emplazamiento como acción de gracias. Lugar que nos ha quedado como testimonio de un hecho que seguramento fue lo más relevantes, lo más trascendente que haya ocurrido en nuestro pueblo en toda su historia.