Los Neveros eran hombres acostumbrados al trabajo duro en la montaña, subían a las zonas nevadas para cortar bloques de nieve e hielo que después trasportaban en mulas o caballos hasta Granada y otras localidades.
Trabajaban normalmente de noche y madrugada para evitar que la nieve se derritiese por el calor. Era un oficio peligroso y muy cansado porque tenían que soportar bajas temperaturas, caminos difíciles y grandes pesos.
Además existían personas encargadas de vigilar los pozos de nieve y de distribuir el hielo una vez en la ciudad. Muchas familias vivían gracias a este comercio.