Los Neveros fueron trabajadores encargados de recoger, almacenar y transportar nieve desde Sierra Nevada hasta la ciudad de Granada y pueblos de alrededor entre los que se encontraba también La Zubia.
Este oficio tuvo mucha importancia entre los siglos XVI y XIX, por razones evidentes, antes de que existieran los frigoríficos y sistemas modernos de refrigeración. La nieve se guardaba en pozos llamados Neveros o Pozos de nieve. Donde se guardaba, se prensaba y se protegía cubriéndolos por ramas y pajas para mantener el frío el máximo tiempo posible, hasta meses.
La actividad de los neveros estaba muy relacionada con las montañas de Sierra Nevada, que gracias a su altitiud mantenía la nieve gran parte del año.
Los Neveros eran hombres acostumbrados al trabajo duro en la montaña, subían a las zonas nevadas para cortar bloques de nieve e hielo que después trasportaban en mulas o caballos hasta Granada y otras localidades.
Trabajaban normalmente de noche y madrugada para evitar que la nieve se derritiese por el calor. Era un oficio peligroso y muy cansado porque tenían que soportar bajas temperaturas, caminos difíciles y grandes pesos.
Además existían personas encargadas de vigilar los pozos de nieve y de distribuir el hielo una vez en la ciudad. Muchas familias vivían gracias a este comercio.